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  • Eduardo Andradas

Columna de opinión: Seguimos diciendo NO al proyecto urbanístico de los Carriles

Decía en 1853 el poeta Manuel Bretón de los Herreros “Quién sabe si Alcorcón otro Versalles será y otro Manchester Alcobendas”. Se refería a que el pueblo del Arroyo de la Vega, podría ser un epicentro peninsular de la revolución industrial como la ciudad de la llanura de Cheshire. Y en algo lo intentó, pero a partir de la neoliberal década de los noventa del siglo XX, se fue desvaneciendo ese leve tanteo fabril. La globalización y la deriva neoliberal  provocaron la deslocalizaron de empresas como Yoplait, La Recón, Tupperware o la fábrica de helados Frigo, trasladadas a otras ubicaciones geográficas. En contraposición a este capitalismo fordista que reforzaba a la vez a las organizaciones sindicales de la localidad, se fue apostando por empresas del sector financiero, de servicios y comerciales controladas estas por el capital francés y alemán de la distribución principalmente. 

Lo que se tradujo en menores salarios, peores convenios colectivos y precariedad de condiciones laborales. Esto repercutió en la hostelería local, ya que los trabajos de lunes a domingo en vez de los lunes a viernes, modificó el ocio sobre todo en la juventud. 

La terciarización de la ciudad y la filosofía de aquel ministro de vivienda de la dictadura, el falangista José Luis Arrese de “primero la vivienda, después el urbanismo” se impuso y regresa en la forma del desarrollo urbanístico de Los Carriles, como aquella película “Atrapado en el tiempo” donde Bill Murray se levantaba una y otra vez en el mismo día que vivió junto a la marmota Phil.  

En el siglo XVIII La Moraleja era un brazo arbustivo del encinar de Valdelatas, hoy este monte mínimo, es un parque que se resiste a dejar de ser bosque. El proyecto “Carrilístico” impulsado por grupos mercantiles, no resolverá el problema de vivienda a los sectores de las clases populares que tienen nóminas apuradas. El mito de crecimientos de urbes para clases medias, es el que se nos quiere imponer, el estándar de ciudades residenciales y desconectadas de lo popular, corralitos de clase. 

A la vez el polígono de Valdelacasa sigue estancado, un buen ámbito para colocar un polo verde económico y reactivar desde lo ecologista una zona. Unido a la ampliación de nuestro bien patrimonial histórico ecológico que procede del siglo XII.  

Apostar por ciudades sustentables, saludables mientras la capital gala proyecta “París 2050” plan eco Renovador para adentrarnos en el siglo XXI en Alcobendas se pretende regresar a 1959 y los modelos masificados a lo Marco Licinio Craso. Nosotr@s en Podemos Alcobendas apostamos por las ideas de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y no por una reedición modernizada del desarrollismo setentero. 

En defensa del medio ambiente, de la fauna y flora salvaje del lugar, de otro patrón económico y laboral y por la vivienda social para l@s más necesitado@s, ;y no solo con protecciones públicas leves para abaratarlas. 

Seguimos diciendo NO al proyecto urbanístico de los Carriles.